domingo, 10 de diciembre de 2017

Ecosistema mínimo (XVIII)

Tu risa es la aldaba que despierta a las corolas que habitan en el lecho de espinos. Desconozco cómo he llegado hasta aquí, pero no quiero marcharme. La vida tiene estos momentos irrepetibles y efímeros que hacen que todo tenga sentido bajo un cielo de moras. El rumor del riachuelo seguirá aquí cuando ya no estemos, igual que tú en mí, a pesar de esta condena de líneas paralelas.

martes, 5 de diciembre de 2017

Haikus. El opúsculo del caminante


El corazón de la crisálida

En el ocaso de la primavera
el caballito de cartón se quema
en el fuego de unos labios
que mancillan la inocencia.

En el estertor de las horas
se cobijan muñecas viejas,
apartándose de la mansedumbre
de un candor fingido.

Los juguetes de cuerda
paran sus corazones
y claudican sin resistencia
ante el inminente cataclismo.

El humo eclipsará
el brillo del arcoíris
cuando el trémulo aleteo
despierte al día.

Se vaticina la metamorfosis
bajo el caparazón de la crisálida.